NUESTRA SALUD Y LA
DE NUESTRO PLANETA.
El algodón y la
química
En los últimos cuarenta años
el cultivo del algodón ha multiplicado un 2’8% su productividad debido al
consumo masivo de abonos e insecticidas químicos. Ocupa el 3% de la superficie
cultivada del planeta y es el cultivo que consume más cantidad de abonos, el
25% de los plaguicidas y abonos químicos. El 60% del algodón se produce en los
países del Sur.
En Estados Unidos, uno de los
principales países productores, el 25% de los insecticidas se destinan a las
cosechas de algodón. En España, el algodón se cultiva en las Marismas del
Guadalquivir, muy próximas al coto de Doñana, y el uso de los productos
químicos tiene un importante impacto en la flora y la fauna de la zona.
Los plaguicidas y pesticidas están concebidos para matar los insectos que
acechan al algodón, pero también resultan peligrosos para los seres humanos,
los animales y otras plantas. Incluso para los microorganismos subterráneos.
Los efectos a largo plazo entre los humanos se encuentran el cáncer, daños en
el sistema inmunológico, enfermedades respiratorias, trastornos en el sistema
nervioso y defectos de nacimiento. Según la Organización Internacional del
Trabajo, todos los años se producen 40.000 muertes por intoxicación con
pesticidas.
En California, una de las zonas del mundo donde se produce más algodón, los
habitantes padecen náuseas, diarreas e irritaciones en la piel durante la
época en que se rocían los campos con herbicidas y plaguicidas. Además,
podemos hablar de alguna catástrofe como la del escape de un gas letal para
elaborar pesticidas para el algodón en la empresa Union Carbida en Bophal
(India), que provocó la muerte de 3.000 personas en 1984.
En la mayoría de los países del Sur, donde el uso de pesticidas y plaguicidas
químicos es superior al 50% de los que son usados en estos países, no hay
legislación medioambiental que regule estrictamente el uso de estos productos.
Los pesticidas afectan gravemente a los agricultores de estos países, que
sufren la exposición directa a estos productos tóxicos. Ellos lo aplican sin
disponer de las mínimas medidas de protección, ni control.
Pero lo curioso de la situación es que estos países solo consumen el 40% de
este algodón. El resto lo destinan a la exportación.
Cultivo orgánico del
algodón
Para hacer frente a las consecuencias ambientales y en la salud de la
agricultura química ha aparecido en todo el mundo movimientos de consumidores
y agricultores que quieren volver a la agricultura tradicional, sin utilizar
las semillas, pesticidas o plaguicidas químicos. Se ha llamado movimiento de
agricultura biológica, o orgánica.
Así reapareció, el cultivo orgánico del algodón cultivado-sin con los métodos
de cultivo tradicionales. Estos mecanismos mejoran las condiciones de salud de
los agricultores y de los consumidores, y la fertilidad de la tierra, aunque
no son tan rápidas en su crecimiento. Para obtener, la etiqueta como algodón
orgánico, el agricultor debe cultivar el algodón sin utilizar productos
tratados químicamente (abones, fungicidas, herbicidas, insecticidas, ni
reguladores sintéticos) durante al menos tres años.
En Estados Unidos se pasó de cultivar 400 hectáreas durante 1990 a 14.000 en
1994. En la India se cultivaban 687 hectáreas, en Turquía hay 25 hectáreas y
75 h. en transformación. En los otros países, como en España, la producción es
aún experimental o muy baja.
Existen varios organismos de certificación que inspeccionan los campos
destinados al cultivo ecológico. En nuestro país es el CRAE (Consejo Regulador
de Agricultura Ecológica) el organismo oficial que se encarga de este hecho.
En cada Comunidad Autónoma hay un organismo autonómico equivalente. Hoy en dia,
en nuestro país podemos encontrar algunos puntos de venda especializados
algunas piezas de ropa elaboradas con algodón orgánico.
Para extender el cultivo de
algodón orgánico…
1. Debería reconocerse que el algodón orgánico mejora la calidad textil de la
fibra, da mayor limpieza y uniformidad al tejido, reduce la contaminación
atmosférica y aumenta el rendimiento de la cosecha en kilos por hectárea
debido a la mayor densidad de la planta.
2. Hace falta potenciar la reutilización y el reciclados de los tejidos de
algodón para diversos usos industriales.
3. Se puede impulsar el uso de algodón orgánico en empresas o grupos textiles
cuya estructura permita el control de todo el ciclo textil -de la fibra a la
prenda.
La industria textil y la contaminación
Los blanqueadores del algodón
Ya hemos dicho que la
industria textil es una de las pioneras del proceso de industrialización de un
país. También es una de las industrias que utiliza más productos que
contaminan y destruyen el medio ambiente. El hilo del algodón sino es tratado
químicamente no es completamente blanco, sino que queda de un color beig muy
pálido. La industria textil blanquea el algodón utilizando cloro, para que
esté quede del color blanco al que estamos acostumbrados. El cloro genera
compuestos organoclorados, que se vierten en las aguas de los alrededores
generando residuos altamente tóxicos y con una peligrosa capacidad de
persistir y acumularse en los seres vivos. Entre sus efectos en la salud de
las personas y animales, destaca el cáncer, las alteraciones del sistema
inmunológico y problemas en la reproducción.
Los tintes sintéticos
Otro producto químico que se
utiliza para la elaboración de la ropa son los tintes sintéticos. Estos tintes
son otros productos altamente contaminantes y perjudiciales para la salud
humana. Entre sus efectos en los seres humanos encontramos la pérdida de peso
del hígado y los riñones, irritación de piel, ojos, nariz y garganta.
En Estados Unidos y Europa, la industria del tinte produjo los primeros
cánceres a mediados del siglo pasado. Debido a ello, su uso ha descendido
notablemente en los países industrializados. Pero, sin embargo, las industrias
que los fabrican se han trasladado a Asia, donde se ha producido una rápida
expansión del uso de tintes sintéticos en los talleres de confección.
La falta de controles ambientales es uno de los alicientes de las industrias
contaminantes para trasladar su producción al Sur. Entre los principales
productores se encuentran algunas de las mayores multinacionales de la
industria química. Hoechst ha cerrado recientemente sus instalaciones en
Alemania, EUA y Japón, pero ha incrementado su producción en la India y ha
manifestado su deseo que la China sea su centro de producción de tintes. Ciba
Geigy ha cerrado sus fábricas en Suiza, Alemania y el Reino Unido y esta
explorando las posibilidades de producir en Asia. Basf proyecta construir una
planta en la India.
(Fuente: Revista Integral)

Os proponemos que os
acerquéis a algún herbolario, tienda de productos
biológicos o de comercio justo de vuestra ciudad y pidáis información sobre
los productos textiles elaborados con algodón orgánico.